Curso FALSIFICACIONES, FRAUDES, DESFALCOS  Y OTROS CRÍMENES ECONÓMICOS EN LA HISTORIA MONETARIA 

Posgrado Facultad de Economía, UNAM

MAESTRÍA EN ECONOMÍA

ESPECIALIZACIÓN EN HISTORIA ECONÓMICA

Dr. Antonio Ibarra. ibarrara@unam.mx

Dr. Javier Torres Medina 110758@pcpuma.acatlan.unam.mx

“…La limosna de mi amigo fue mucho más considerable que la mía, y yo le dije: ̔Tiene usted razón, después del placer de sorprenderse, no hay otro más grande que el de causar sorpresa.̕  ̔Era una moneda falsa̕, me respondió tranquilamente, como justificándose por su prodigalidad. Vi con claridad que había querido hacer al mismo tiempo caridad y un buen negocio; ganar cuarenta centavos y el corazón de Dios; ganarse el cielo económicamente; en fin, sacar gratuitamente título de hombre caritativo….”.

Moneda falsa, Charles Baudelaire (1821-1867).

PRESENTACIÓN

Al respecto de las monedas, Jacques Derrida [1] se preguntaba si habría alguna moneda que no sea falsa, “¿acaso toda moneda no es, desde siempre, falsa: una mentira, un símbolo engañoso? Pues, ¿para qué nos sirve la moneda, sino para representar algo ausente, un valor negociado cuya determinación depende, no de una esencia ni de una verdad, sino de una circunstancia, con frecuencia impredecible que nos convoca a pagar o a cobrar por un servicio o por un objeto?”. Para Derrida la moneda no es la cosa que se compra o que se vende, sino su espejismo en el registro incorpóreo de los valores de cambio. A la vez la moneda representa otra cosa que no es provocada deliberadamente por medio de alteraciones para travestir su materialidad y subordinar su forma al de la cosa deseada.  Estas inquietantes cuestiones son ricas en motivaciones y muy sugerentes para iniciar el estudio de la problemática que pretendemos abordar.

A lo largo del desarrollo de esta propuesta se expondrán micro historias relacionadas con la Historia de la moneda  desde el siglo XVIII  pasando por una reflexión sobre el Estado y la economía hasta el siglo XX cuando la regulación y centralización de la emisiones bajo el ordenamiento del Banco de México, intentó, si no frenar los ilicitos, si controlarlos, poniendo especial énfasis en la falsificación y alteraciones monetarias que suplantan y subvierten al dinero autorizado por los bancos centrales y casas de moneda, valiéndose de la aceptación pública de su valor y concepción como categoría moral para operar como circulante oficial. A partir de la infracción hay todo un universo en el mundo de la falsificación que revela relaciones, muchas veces no documentadas por la historia, que dan pie a la construcción de narrativas situadas al margen de los discursos oficiales y lejos de la monumentalidad de la economía hegemónica. Es en esta ambigüedad del dinero en tanto que mercancía y abstracción de su valor material, en donde su falsificación y puesta en valor resulta útil para mostrar otros lados de la economía, las creencias y las normas jurídicas.

Las maneras y fines de las falsificaciones son varias: desde el burlar el orden monetario establecido con fines lucrativos hasta generar inflación a la moneda de un país enemigo en tiempos de guerra. Pero al fin, la falsificación persigue el lucro, aunque las alteraciones monetarias también pretenden otras intensiones como dotar a la moneda de un valor simbólico a partir de creencias y con fines rituales.

En el caso de México las primeras falsificaciones notables se dieron a inicios de su vida independiente. Quizá hasta el dinero insurgente podría tener un tinte de ilegalidad, pero fue después de 1821, con la falsificación de cuartillas de cobre, que se volvió más evidente. En la época republicana fueron los bancos privados quienes emitieron su propia moneda fiduciaria y para las últimas décadas del siglo XIX mejoraron las técnicas de fasificación de billetes que iban a la par con las de fabricación oficial o bien se recurría a la minuciosidad del dibujo que, con la circulación masiva de billetes, fue más fácil que se confundieran entre la masa monetaria.  A partir de ahí, en un imaginario cultural del valor del dinero y sus limitaciones asociadas como abstracción y representación del valor material, se alteran y falsifican desde papeles hasta tarjetas de plástico.


[1] Dar (el) tiempo: La moneda falsa. Barcelona, Paidós, 1995.